"El Salesiano Antonio: Una sonrisa en Algeciras"

Por: Toño Casado

Cuando el lunes conocí a Antonio en Algeciras jamás hubiera imaginado que hoy me despediría de él habiendo sobrevivido a un atentado yihadista. Esta semana fui a animar pastoralmente la bulliciosa Obra Salesiana de Algeciras con mis conciertos y reflexiones. Los hermanos me recibieron como siempre, de una manera muy cordial y familiar.

 

Y así descubrí esta ciudad de la mano de Antonio Rodríguez, cura de 70 y muchos años de edad, que aún continua con sus misas y su trabajo, porque, aunque tengamos fama de vivir como curas, al final uno nunca se jubila. Antonio me contaba sus anécdotas de tantos años de profesor, su visión de la ciudad ahora diversa y sus reflexiones, los dos en el cochecito a 60 por hora por la autovía o caminando por la playa divisando Gibraltar, añorado peñón lleno de monos y de costumbres inglesas

 

Y así descubrí maravillado lo que hace la Iglesia en aquel lugar. Un colegio muy popular con chicos y chicas cercanos, sencillos, muy participativos, con una gran capacidad para el cariño y la acogida. ¡Menudos conciertazos que nos bailamos y nos cantamos desde primaria a Bachillerato! Incluso Antonio dio su testimonio en uno de ellos. Los profes unidos y responsables y una pequeña comunidad con dos más jóvenes, Juan Fran y Antonio Ortiz y tres más mayores, Julián, Paco y Antonio, cuasi mártir ahora. Ahí se quiere y se cuida a los muchachos y a las personas. Y sin afectaciones, hábitos raros ni religiosidad impostada. Son los de Don Bosco Y María Auxiliadora. Y a ella le tocó trabajar este jueves, pero bien.

 

Tras la comunión, un individuo vestido con chilaba se dirigió a Antonio, el cura, con una catana kilométrica y le asesto un buen mandoble que dejó al religioso a los pies de María Auxiliadora. Se ve que la mano de la Virgen desvió la hoja asesina al hueso y así se quedó en un charco de sangre, creyendo su agresor que ya estaba rematada la tarea, asido el pobre salesiano a la vida que Dios le ha querido regalar.

 

Como os dije, el tipo se fue a otra Iglesia, y allí se cargó al pobre sacristán rematándolo en la plaza. Hoy el cura de allí decía con los ojos cansados de llorar, “tenía que haber sido yo, iba a por mí”. Los hijos de la víctima consternados, Marlasca y las autoridades intentado acompañar a los familiares… Un cuadro. La Comunidad cristiana está herida, conmocionada pero unida también.

 

Antonio regresó hoy a la comunidad con su collarín y su cremallera de puntos alrededor de la nuca. Cansado, conmocionado y dolorido, aún le queda un gran camino que recorrer para curar su alma. Cuenta con el cariño de su gente. Me ha impresionado mucho la serenidad y la fuerza de los salesianos, como lo han llevado, peinado, atendido, con la delicadeza de Mama Margarita, la madre de Don Bosco. Sus comunicados son serenos, llenos de gratitud, llamando a la oración, la cordura, la calma y evitando estigmatizar a ninguna religión ni colectivo. Porque está claro que aquí la bicha es el Fanatismo.

 

El Fanatismo nos convierte en monstruos agresivos, fácilmente manipulables por los gurús, videntes o políticos de turno

 

El Fanatismo es el demonio que posee las almas de los que destrozan el mundo. Se saben poseedores de la única y sacrosanta verdad y luchan por imponerla a los demás mediante la fuerza de sus lenguas o sus espadas. Colocan bombas en los mercados, escriben twiters ponzoñosos, raptan muchachas, cuelgan homosexuales o los echan de sus Iglesias… El Fanatismo nos convierte en monstruos agresivos, fácilmente manipulables por los gurús, videntes o políticos de turno. Y nos espantamos de los fanáticos yihadistas, que son un gran problema en el mundo, pero en nuestra sociedad y en nuestra propia Iglesia a veces hay unos ramalazos de odio visceral, de crítica despiada, de violencia verbal o real, que da miedito.

 

Antonio Rodríguez, que así se llama nuestro protagonista, fue capaz de sonreír hoy para mi foto de despedida. Una sonrisa que es un verdadero milagro. Porque también, aunque le costaba, atendió a Carlos Herrera y con humor le saco al frente a su María Auxiliadora y Don Bosco, reales en su vida, tesoros y verdaderos protectores de sus hijos. Esa es su fe, y ahí seguirá con sus misas y su gente del pueblo.

 

Más que la violencia sin sentido de un fanático me sobrecoge la sonrisa pacífica de un religioso cruelmente agredido. Cuánta gente buena y bonita hay en esa casa salesiana de Algeciras, cuánta.

 

Construyamos una realidad pacifica, llena de misericordia, de comprensión, de educación. Que seamos capaces de dialogar e incluso de respetar a los que no piensan igual, a los que son distintos. Que no nos muerda la asquerosa serpiente del fanatismo. Que los que mandan nos cuiden, que esa es su responsabilidad y cobran por ello… Los cristianos somos la religión más perseguida del mundo... Paco, misionero, nos contaba que había perdido hasta a cuatro compañeros a manos del terrorismo islámico...

 

Luce el sol en Algeciras. Dios cure las heridas de esa tierra, acompañe a la familia de Diego, padre y muy buen gente, que dio su vida sirviendo a la Iglesia. Y que Antonio y todos los salesianos nos sigan llenando el mundo de sonrisas y de alegría, que falta nos hace

 

La comunidad salesiana, de nuevo juntos

 

Luce el sol en Algeciras. Dios cure las heridas de esa tierra, acompañe a la familia de Diego, padre y muy buen gente, que dio su vida sirviendo a la Iglesia. Y que Antonio y todos los salesianos nos sigan llenando el mundo de sonrisas y de alegría, que falta nos hace. ¡Viva Don Bosco! Y claro…. ¡Viva María Auxiliadora!