Apoyemos las cuatro conversiones de Francisco

A lo largo de diez años de pontificado, las afirmaciones del Papa Francisco, en situaciones informales de respuesta espontánea a preguntas sobre exclusión y discriminación, se han ido multiplicando exponencialmente.

 

¿Pueden reunirse esas decenas de afirmaciones en cuatro grupos? Como cabeza de cada grupo destacan las cuatro declaraciones siguientes:

 

1 ¿Quién soy yo para juzgar a esa persona?

 

2 Nadie puede ni debe ser excluido, en la iglesia cabe todo el mundo

 

3 La vida eclesial discurre por cauces diversos, no solo por el de las normativas canónicas.

 

4 Las doctrinas de la iglesia no son un cuerpo monolítico, sino un poliedro de muchas caras.

Estas cuatro interpelaciones constituyen una llamada a discernir la prudencia pastoral (1 y 2) y una llamada a discernir la evolución y cambio en las doctrinas (3 y 4).

 

 Son, en resumen, una cuádruple llamada a la conversión:

 

1) Conversión de los agentes de pastoral, para pasar de la condenación a la bendición.

 

2) Conversión de las comunidades (locales, parroquiales, diocesanas...) para pasar de la exclusión a la inclusión a todos los niveles de la vida eclesial.

 

3) Conversión del magisterio (comenzada ya por el mismo magisterio pontificio), para que haya cambio y evolución en todas las estructuras eclesiásticas (canónicas, administrativas, litúrgicas, doctrinales) y pueda darse el giro de la exclusión a la inclusión.

 

4) Conversión de las teologías para que no se anquilosen estancadas en los paradigmas de pensamiento medievales, precríticos y preconciliares (pre-Vaticano II) y puedan apoyar así el cambio de paradigma en la práctica de las tres conversiones mencionadas.

  

Leamos despacio el documento Ad theologiam promovendam (2023.11.01) para comprender bien la apuesta de Francisco por la prudencia pastoral y la evolución de las doctrinas.

Y oremos por las cuatro conversiones propuestas por el Papa Francisco y puestas en práctica por él mismo en su vida y enseñanza.