ORACIÓN DEL VIERNES A LA MAÑAMA


 

1. Buenos días, buen Dios.  De nuevo contigo al empezar una nueva jornada. Gracias por el regalo de la vida, gracias sobre todo por el regalo de tu Hijo Jesús.

Hoy viernes recordamos que tu Hijo murió en una cruz por fidelidad a su proyecto, por su tenacidad  en luchar por la Gran Fraternidad Humana, que él  llamaba el Reino de Dios.

 

La cruz es el monumento a la fidelidad del Maestro, es la expresión de su amor al la gente "hasta el extremo de dar la vida". La cruz es la sintonía máxima con los crucificados del mundo.

Hoy, yo, -reza- en este viernes, quiero sentirme orgulloso de la cruz y pedirte, Buen Dios, que en este día apueste por los cruficados. 

 

Miro a una de la cruces que están al lado de este texto y digo con convicción: quiero sentirme orgulloso de la cruz y pedirte que en esta jornada apueste por los cruficados. 

 

 

2. Durante el día voy a estar atento a los cruficados con los que me pueda encontrar: Un mendigo, una persona en mi trabajo que lo esté pasando mal, un enfermo, un amigo con dificultades en su matrimonio.

Reflexiono con quiénes puedo encontrarme y cómo ayudarles.

 

 

3. Termino rezando el Padre Nuestro. "Venga a nosotros tu Reino". Esta es la pasión que comía el corazón de Jesús y que le llevo, en fidelidad absoluta, a la cruz.