" ¿Qué nos cabe esperar?"

Román Bilbao

Fiesta de Todos los Santos

 

Hecho. Los estudios sociológicos que se están realizando en estos últimos años nos llevan a constatar que las creencias en las postrimerías -en lo que hay después de la muerte- han bajado notablemente, sobre todo en la población joven. A la vista de lo que nos aportan dichos estudios podemos afirmar que mucha gente vive exclusivamente de <<tejas abajo>>. Lo que pueda haber más allá de la muerte interesa muy poco. Ahora bien, esto que acabo de deciros, no anula el que en algún momento de la vida, como puede ser el actual  en que sufrimos los efectos del COVID-19, nos hagamos preguntas de este estilo: ¿A dónde vamos? ¿Qué ocurre en el instante que sigue a la muerte? ¿Qué nos cabe esperar? ¿Qué sentido tiene nuestra vida?

 

Muchos pensadores suelen decir que estas preguntas todos lasllevamos dentro. Lo que ocurre es que permanecen enterradas y sofocadas por las preocupaciones de la vida ordinaria. En este sentido un famoso pensador italiano (Indro Montanelli, que semanifiesta no creyente) en unas cartas cruzadas en un periódico italiano con el cardenal Martini decía lo siguiente, «Si mi destino es cerrar los ojos sin haber sabido de dónde vengo, a dónde voy y a qué he venido a hacer aquí, más me valía no haberlos abierto nunca» .

 

I.- La fiesta de hoy puede ser una buena ocasión para que, dejando aparte las cosas que nos preocupan diariamente -trabajo, familia, salud, etc- , nos preguntemos con seriedad: ¿Qué nos cabe esperar? ¿Hacia dónde  vamos? ya que toda la liturgia de esta festividad de Todos los Santos es una respuesta a estas preguntas. Nuestra meta es el cielo, la «Jerusalén celeste» se dice en el prefacio de hoy.

 

II.- Para recordarnos esto la Iglesia ha escogido para esta festividad estos textos:

 

a)   El primero del Apocalipsis. A través de un lenguaje «cifrado»,-un lenguaje que permite transmitir mensajes que resultan incomprensibles para los no iniciados- nos ha presentado un gran mural donde se ve a «una muchedumbre que nadie puede contar de toda nación, raza, pueblo y lengua,... con vestiduras blancas. ¿Quiénes son y de dónde han venido? pregunta uno de los ancianos. Son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y  blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero», es decir, son los que han permanecido fieles a la fe en medio de la persecución de Nerón. Este libro fue escrito para crear resistencia en medio de la persecución. A nosotros nos puede ayudar a crear resistencia ante todos aquellos que quieren que vivamos de «tejas abajo» o nos proponen falsos caminos para ser felices.

 

b)   La segunda lectura nos recuerda que somos hijos e hijas de Dios. Esto, ahora, lo vivimos en la fe «Aún no se ha manifestado lo que seremos», pero al final de nuestra vida «Lo veremos tal cual es y viviremos como hijos e hijas de Dios» Este texto proclamado para nosotros nos puede recordar que estamos llamados a vivir en plenitud como hijos e hijas de Dios.

 

c)  El evangelio de las Bienaventuranzas. No hay meta sin camino. El camino que Jesús nos propuso para vivir eternamente como hijas e hijos de Dios lo encontramos en las Bienaventuranzas.  Un exegeta de nuestros días comentando esta página evangélica dice lo  siguiente: Las bienaventuranzas son exclamaciones que podríamos traducir al lenguaje de hoy, más o menos así:

 

¡Qué felices seríais si vuestro corazón fuera bondadoso!

 

¡Qué felices seríais si no sirvierais al dinero!

 

¡Qué felices seríais si tuvierais grandes deseos de que haya justicia en el mundo!

 

¿Qué felices seríais si fuerais limpios de corazón!...

 

Pero si tenéis mucho dinero, estáis hartos de comer y beber, os sale todo bien y disfrutáis mucho, si todo el mundo habla bien de vosotros... ¡qué miedo me dais!

 

II.- En tiempos no muy lejanos se censuró a los cristianos que mirando al cielo se habían olvidado de la tierra - «la religión opio del pueblo»-. Hoy, en un mundo donde se han perdido muchos ideales y utopías, muchos comienzan a darse cuenta que la creencia en el cielo está creando resistencia, compromiso y es fuente de felicidad. Así lo atestiguan Mons. Romero, Ellacuría, Teresa de Calcuta y miles y miles de personas anónimas a los que recordamos en esta fiesta.

 

Pidamos que: «El Dios de nuestro Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón, para que conozcamos cuál es la esperanza a la que hemos sido llamados» (San Pablo Ef 2, 17-18)

 

 

Para pensar y meditar

 

Los santos comenzaron la vida nueva aquí en la tierra.

 

Ellos se tomaron en serio la relación de hijos e hijas con el Padre;

 

rezaron y vivieron el Padrenuestro.

 

 

Confiaron en el amor entrañable del Padre; eligieron ser pobres.

 

Sufrieron y lloraron por este mundo injusto.

 

Disfrutaron al entregar su amor a los demás.

 

 

Vivieron en la verdad de su conciencia.

 

Fueron instrumento de reconciliación

 

aportando siempre diálogo y perdón.

 

 

 

A todos ellos les queremos agradecer su vida.

 

A todos les rogamos que nos protejan,

 

que todos intercedan por nosotros,

 

que nos ayuden a vivir las bienaventuranzas,

 

que sostengan nuestro cansancio,

 

que fortalezcan nuestra generosidad,

 

que enciendan y animen nuestra fe,

 

que reanimen constantemente nuestro amor,

 

que hagan más activa nuestra esperanza. Así sea