"Llamados a ser seguidores de Jesús"

Román Bilbao

Tercer domingo del Tiempo Ordinario

 I.- Del evangelio que vamos a proclamar el próximo domingo, siempre me han llamado la atención dos cosas: primera, no fueron Juan, Santiago, Simón, Andrés… los que le dijeron a Jesús que querían ser sus colaboradores y discípulos. Fue Jesús el que les convocó; segunda, si Jesús les llamó no fue por lo que eran,  sino por lo que esperaba de ellos. Con toda seguridad que en Galilea había muchas personas con más cualidades humanas que ellos. Sin embargo, Jesús puso la confianza en ellos y les escogió para que fuesen sus discípulos. «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres» nos dirá Marcos en el evangelio de este domingo. En adelante, el reto al que tendrán que enfrentarse estos pescadores será: ser fieles a la confianza que Jesús había depositado en ellos.

II.- En mi opinión, este relato evangélico puede ser muy oportuno para que recordemos que también un día el Señor me llamó para estar con Él, anunciar el evangelio del reino de Dios y colaborar con nuestras buenas obras en su construcción.

 

III.- Lo normal suele ser que ante Jesús tengamos una de estas tres actitudes:  

 

A.   Admiración. Jesús ha tenido y tiene muchos admiradores. Incluso hay ateos que han escrito libros admirables sobre Jesús. Entre mis libros, tengo uno que lleva por título: «Jesús para ateos». Ahora bien, admirar a Jesús no es tener fe en Jesús.

 

B.   Simpatía. Hay millones de persona a las que Jesús les «cae bien». La simpatía puede ser un paso interesante para tener fe, pero no es fe.

 

C.  Considerarle un gran maestro moral que nos dio unos criterios éticos muy importantes para vivir como hermanos.

Las tres actitudes son positivas pero son insuficientes. Lo que Jesús quiere es que seamos sus seguidores: <<Venid conmigo>>. «Ser cristiano o cristiana consiste en ser seguido/a de Jesús>> (Jon Sobrino)

IV.- ¿Qué supone ser seguidor/a de Jesús? En mi opinión supone dos cosas fundamentales:

1.    Dejarnos que Jesús nos agarre, que nos gane el corazón. Algo de eso os comentaba en la reflexión del domingo pasado al hablar de la importancia de la experiencia de Dios.

 

2.   Comprometernos en el anuncio y construcción del  Reino de Dios. Esto último, la mayoría de los que nos decimos cristianos practicantes, lo tenemos bastante olvidado. Sin embargo para Jesús fue el centro de su vida, la causa a la que se dedicó en cuerpo y alma. Por lo tanto, uno los criterios importantes a la hora de valorar nuestra fidelidad a la confianza que Jesús ha puesto en nosotros será  ver cuál es nuestro compromiso para que nuestro mundo se edifique sobre los valores del Reino.

Ambas cosas deben ir unidas. Si no estamos enamorados de Jesús será harto difícil que el motor, el objetivo y el sentido de nuestra fe sea el Reino de Dios. Para que un matrimonio tenga futuro hace falta que la pareja, a parte de sus aficiones, gustos, afectos,… tenga un proyecto compartido, pero tener un proyecto compartido no será nada fácil si no están enamorados. Algo parecido nos pasa a los que queremos seguir a Jesús: debemos estar enamorados de Él (experiencia) para compartir su proyecto del Reino de Dios.

V.- Suele ser bastante normal que dentro de nosotros convivan muchos focos de interés, que estemos escindidos y tengamos, como dice la canción la canción de Alejandro Sanz, el «corazón partío». Dejar nuestras “barcas y redes” que nos atan y poner nuestros talentos al servicio del Reino de Dios podrá ayudarnos a superar ese «corazón partío» que tantas veces nos juega malas pasadas como seguidores/as de Jesús.

PARA ORAR Y MEDITAR

 

Señor, nuevamente me llamas por mi nombre, me convocas a seguirte.

Que tu Espíritu me acompañe, en todo momento, para que con mi palabra y testimonio

salga al encuentro de los que ansían y necesitan cercanía, salud y trabajo,

justicia y paz, diálogo y fraternidad.

Que les ofrezca, gratis las primicias de tu Reino desde la compañía respetuosa

y fiel y desde la memoria de tu vida.

Gracias, Señor, por tu elección y llamada para anunciarte, hoy, a todos los que Tú nos amas.