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  • Masada, el último rincón de la resistencia judía contra los romanos.

Masada, el último rincón de la resistencia judía contra los romanos

 

Masada es  una montaña aislada en la región oriental del desierto de Judea, próxima al Mar Muerto. Es conocida por su destacada importancia en los compases finales de la primera guerra judeo-romana, también conocida como la Primera Revuelta Judía, El asedio a la fortaleza por parte de las tropas del Imperio romano, en el año 73 d. C., condujo a sus defensores a realizar un suicidio colectivo, tras advertir que la derrota era ya inminente.

 

Herodes, el Grande

Si bien hay evidencias de poblaciones desde el siglo IV a. de C. y sobre todo en la época de los asmoneos, la importancia de Masada estriba en tres momentos importantes que se pueden descubrir en la visita del lugar: Palacio de Herodes, fortaleza de los rebeldes judíos y monasterio de monjes bizantinos.

 

Tras la conquista romana de Judea por Pompeyo, Herodes, el Grande, utilizó la fortaleza de Masada para albergar a su madre Cypros, su prometida Mariamne  y su hermana Salomé,  durante la invasión parta del año de Judea en el año 40 a. C. 

Posteriormente Herodes decidió fortificar Masada como posible refugio frente a su propio pueblo, ya que la mayoría de los judíos le detestaban por su origen idumeo, por restablecer el dominio romano y por eliminar a los últimos asmoneos. También le serviría como lugar de descanso personal y para albergar visitas de otros dignatarios que pudieran disfrutar con las impresionantes vistas del desierto de Judea, del oasis de Ein Guedi, del Mar Muerto y de las montañas de Moab.

 

La primera guerra judeo-romana

Setenta años después de la muerte de Herodes, en el año 66 d. C., dio comienzo la primera guerra judeo-romana. Flavio Josefo narra los acontecimientos en su obra La guerra de los judíos.

Según Josefo, los zelotes, "celosos de Dios", fueron el grupo principal que llevó el peso de la sublevación para liberar la provincia de Judea de la dominación romana. Otro de los grupos que también se sublevó fue el de los sicarios, rivales no obstante de los zelotes.

En el año de la rebelión, un grupo de rebeldes judíos degolló a la guarnición romana que se había apostado en la fortaleza para dominar la zona y se apropiaron de Masada.

 

Los celotes y sicarios encontraron en la fortaleza  un importante un arsenal de armas y municiones, así como numerosos y grandes almacenes bien surtidos de trigo, leguminosas, aceite, dátiles y, vino, bien conservados gracias al ambiente árido del desierto. Encontraron igualmente canales excavados en la roca que capturaban y conducían el agua de lluvia a las cisternas subterráneas. Habían sido construidos por Herodes y ampliados para los romanos. La fortaleza estaba por tanto preparada para resistir un sitio prolongado.

 

El asedio de Masada

Tras el asedio y destrucción de Jerusalén por Tito en el año 70,  sólo subsistían tres fortalezas desafiantes al poder romano: Herodión, Maqueronte y la propia Masada, que habían acogido a refugiados de Jerusalén. Pronto cayeron  Maquerone y El Herodion.  Restaba Masada,  desde la cual los rebeldes lanzaron numerosos asaltos contra unidades romanas y aldeas judías durante los dos años siguientes.

El gobernador romano de Judea, Lucio Flavio Silva, marchó hacia la fortaleza dispuesto a asediarla con un ejército compuesto por una legión romana y cuatro cohortes auxiliares.

Para albergar estas tropas dispuso la creación de ocho campamentos que rodearan la fortaleza y que acogían un contingente de 9.000 hombres, a los que había que sumar prisioneros judíos esclavizados. También se erigió una muralla que rodeaba la fortaleza, fundamental para el éxito del asedio.

 

Respecto a los accesos, sólo existían dos senderos que ascendían hasta la fortaleza. Uno de ellos, el "Camino de la Serpiente", consistente en un angosto y escarpado sendero que ascendía sinuosamente por el flanco oriental a lo largo de 5, 2 kilómetros, cuya estrechez y acusada pendiente imposibilitaba un asalto sobre Masada. El segundo era otro estrecho camino situado en la ladera occidental y custodiado desde la fortaleza, aunque era menos tortuoso, de forma que Flavio Silva optó por esta vía.

Pero después de numerosos y vanos intentos por abrir una brecha en las murallas de Masada, ordenó construir una rampa que ascendiera hasta su lado occidental, desde un promontorio denominado la Roca Blanca  situado a unos 150 m, por debajo de la cumbre de Masada. La construcción duró varias semanas, tras utilizar miles de toneladas de piedras y tierra apisonada, ubicadas sobre una pendiente de origen natural. Conformó así una de las mayores estructuras de asedio conocidas en época romana. Finalmente la rampa alcanzó unos 196 m. de base y 100 m. de altura, con un 51% de pendiente.

 

Flavio Josefo no registra ninguna acción importante de los zelotes y sicarios para impedir el avance romano, a diferencia de lo ocurrido en otros asedios anteriores contra fortalezas judías como en Maqueronte. La causa, comentan los historiadores, podría ser la progresiva falta de medios de los sicarios para combatir al ejército sitiador romano. También se ha especulado con la posibilidad de que la rampa hubiera sido erigida por los esclavos judíos del ejército romano, por lo cual los resistentes judíos se habrían mostrado reacios a atacar a otros judíos.

 

Tres meses después de haberse iniciado su construcción, y siete meses después de iniciarse el asedio, la rampa fue finalmente finalizada en la primavera del año 73, contando en su cumbre con una plataforma cuadrada de 22 metros de lado, lo que permitió el acceso a la fortaleza.

 

Orden de suicidio

Dentro de Masada, los rebelde judíos eran conscientes de que el asalto final del ejército romano llegaría en cualquier momento. Según el relato de Josefo, el entonces líder de los sicarios, Eleazar ben Yair, reunió la noche anterior a sus hombres, pronunciando un discurso donde les propuso darse muerte ellos mismos para evitar ser hechos prisioneros y vendidos como esclavos. De esta forma, los hombres mataron a sus familias y posteriormente eligieron por suertes a diez de ellos para quitar la vida al resto. Finalmente, entre estos diez eligieron de nuevo a uno que acabó con la vida de los demás, y antes de darse muerte prendió fuego a la fortaleza, excepto a los depósitos de víveres, para así demostrar a sus enemigos que actuaban por resolución, no por desesperación.

 

A la mañana siguiente los legionarios romanos colocaron pasarelas sobre la muralla  e irrumpieron en la fortaleza, preparados para combatir a los rebeldes, mas toparon con un silencio sepulcral y la visión del fuego y de los cuerpos sin vida de sus enemigos. Flavio Josefo señala que murieron todos los defensores, en número de 960, salvo una anciana y una mujer, parienta de Eleazar, que se habían refugiado junto a sus cinco hijos en una de las galerías subterráneas que conducía a las cisternas, y que fueron quienes relataron las últimas palabras que el líder sicario había pronunciado a sus hombres. Impresionados por la resolución de los rebeldes, los romanos perdonaron la vida a los supervivientes.

 

Masada tras la conquista

Con la conquista del último bastión rebelde judío concluyó la primera guerra judeo-romana. Tras la caída de la fortaleza, y pacificado todo el territorio de Judea, Silva replegó las tropas hasta Cesarea del Mar, dejando estacionada una unidad auxiliar en la meseta de Masada. Este acantonamiento se mantuvo  hasta principios del siglo II.

 

Después de su abandono, Masada permaneció deshabitada hasta principios del siglo V, cuando fue visitada por San Eutimio y su discípulo Domiciano, quienes erigieron en su cumbre una capilla que sería más tarde el núcleo de un pequeño monasterio de monjes ermitaños que vivían diseminados por la fortaleza y se reunían los domingos para comer y rezar juntos. La conquista árabe supuso el fin de esta comunidad y el abandono definitivo de Masada a mediados del siglo VII.

 

Lugares a visitar

Al lugar se accede por un teleférico. Conviene no perderse en la visita los palacios de Herodes, los  almacenes de armas y de alimentos, los casa de baños de Herodes, las cisternas del agua, los columbarios o criaderos de palomas, alimento básico de carne no impura para los judíos, la rampa de penetración del ejercito romano, la  sinagoga, la iglesia de los monjes bizantinos, ls residencias de los zelotes y sicarios…